viernes, octubre 21, 2005

Décimo Quinto – General Dib –

Mi querido y teórico lector… seguramente ya estás cansado de la misma excusa que doy siempre para no actualizar más seguido. Pero desafortunadamente, no tengo otra. Como puedes imaginar, tengo mucha, pero mucha tarea. Un próximo proyecto en puerta y varios exámenes que van a patearme la entrepierna…


Sea como sea, me sentí un poco culpable por dejarte a ti, mi querido y teórico lector, sin el conocimiento que sólo la experiencia personal del Dib puede darte. No podía dejarte un día más sin la actualización del blog.


Antes de comenzar con lo que ahora vengo a comentarles, quiero agradecer a todas aquellas personas que me felicitaron por mi cumpleaños… la mayoría de ellas, me recriminaron el no poner la fecha de mi cumpleaños, pero espero que comprendan, que si publicaba la fecha de mi cumpleaños, todas aquellas personas que conocen este blog, y a mi persona, podrían darse cuenta de que “El Dib”, soy yo (doh!) y pues, eso me traería consecuencias… ya saben, con los simios de mis compañeros, el psicólogo de la escuela… la maestra de desarrollo sustentable, etc. Etc.

Bien, ahora va la ya clásica introducción, necesaria para que alcancen a comprender la grandeza del tema que abordaré en este post.

OK… hace algunos años, también por estas fechas, alcancé lo que la mayoría de los adolescentes desea con todas sus fuerzas: La mayoría de edad.

Sí, cumplí 18 años. Gracias a eso, ya podía hacer las cosas que siempre quise: Comprar bebidas alcohólicas, comprar cigarros, entrar a los “clubes nocturnos” (y no me refiero a aquellos en los que TÚ bailas), adquirir la siempre satanizada pornografía y cientos de cosas mas que sólo aquellas personas que demuestran tener la mayoría de edad pueden hacer.

Pero, (aquí viene el fatídico “pero”) antes de poder hacer todas esas cosas, necesitaba comprobar mis 18 largos años de vida. Para eso, necesitaba la tan mentada credencial de elector.

OK, digo, al menos en mi ciudad, no es tan “malo” tramitar la credencial de elector. Sólo tienes que llegar temprano, esperar cerca de 45 minutos y luego, regresar unas 3 semanas después. ¡LISTO! Ya tienes tu credencial de elector, sin embargo, sabes que algo te falta… algo que te libere para siempre de los engorrosos trámites que implica ser mayor de edad… ¡Holy Shit! Ya lo recordaste… te da miedo de sólo pensarlo… pero es algo que gracias a algún idiota debes hacer… el servicio militar nacional.

Por eso, querido y teórico lector, te presento:



Servicio Militar

Cabo: quiero que el baño quede tan limpio que pueda comer en él, porque voy a hacerlo.

OK, faltan algunos meses para tu cumpleaños número dieciocho. Algo te recuerda que debes ir a tramitar la cartilla del servicio militar nacional. Así, que te diriges a la zona militar mas próxima a tu casa, que queda como a 45 minutos. Amablemente le preguntas al soldado de guardia, que donde puedes informarte. De manera déspota y seca, el bastardo te manda con un sujeto que está dentro.

- Buenos días. Disculpe, en donde comienzo los trámites para el servicio militar

- En la oficina que está en el centro.

- Ah! Ok. ¿Me puede decir en donde se encuentra?

- En el centro.

- (Gracias, debí haberlo sabido. Olvidé que a todos los que están de encargados se les prohíbe mostrar un poco de amabilidad). Gracias.

- ¿Sigues aquí?

- (Nieto de tu putísisisma abuela).

Después de tal acto de despotismo y desgraciadez por una sola persona, decidí irme y preguntar en el centro, en donde podría localizarse tal oficina. Después de algunas horas perdidas, encontré dicho lugar. Las personas de ahí parecían igual de mierdas que el soldado que me atendió en el cuartel.

- Buenas tardes. ¿Cómo inicio los trámites del servicio militar?

- Llena esta solicitud.

- (Dije buenas tardes, desgraciado nieto de golfa). Gracias.

Después de llenar concienzudamente la mentada solicitud, el cerdo que me atendió me salió con una arrancada…

- Híjole mi, tu vives en la colonia “Colonia del Dib, 1° secc.”

- Sí, así es (Vaya, no pensé que al llenar esa solicitud iban a saber donde vivo)

- No, pus no. Nosotros no nos encargamos de esa parte. Debes ir hasta Soledad.

Para mi querido lector foráneo:

Soledad, es un municipio del siempre seco San Luis Potosí, que queda más o menos como a una hora de mi casa. Debo tomar un camión ruta 14, que normalmente va tan lleno que sería la envidia del tren bala japonés, y el sueño húmedo de cualquier “froteur”.

Después de que la madre de ese sujeto fuera objeto de mis más sinceros (pero no amables) saludos, decidí que era mejor ir la siguiente semana.

Al fin, una semana después pude comenzar con los trámites del servicio militar. Como siempre, una gran cantidad de cosas que realizar, llenar y sacar. Ya saben, llenado de solicitudes, fotografías, más solicitudes, firmas, etc. Etc.

Tal vez la teórica lectora fémina de este blog se pregunte… ¿Entonces para que sacas la desgraciada cartilla?

Pues… querida lectora despistada… debo decirte que es una obligación que todos los hombres a la edad de 18 años, cumplan con el servicio militar nacional. TODAS las empresas están obligadas a pedirte la cartilla liberada, o con bola negra antes de contratarte. Teóricamente, también es necesaria para realizar los trámites de visa y pasaporte, además de un chingo de cosas más.

Sea como sea, es algo horrible. Todos los padres o sus contemporáneos, hablan del servicio militar como una sesión horrible de entrenamiento y fatiga. Por lo tanto, tú estás a la espera. Ruegas a todas las deidades que no sea como te platiquen.

Al fin, llega uno de los días más esperados, pero también más temidos por los “conscriptos”: El sorteo.

Así de fácil:

Bola Negra – No haces absolutamente nada, y al fin de año, te entregan tu cartilla liberada.

Bola Blanca – Te la pelas y debes cumplir con el servicio militar cada sábado.

Obviamente, cada conscripto llega ahí con la esperanza de que la bola negra sea para él. Pero siendo honestos, sólo el 20% la consigue. Irónicamente, ese mismo 20% es el que menos merece esa bola.

Así, que para no alargar mas esto, te la pelas y sacas bola blanca (Dio recordará esto muy bien).

Ahora, debes ir el siguiente sábado a presentarte con el que te asignará tu actividad. OK, aburrido, con mucho sueño y hambre llegas a tu destino. Es sábado, 07:00 hrs. Hace mucho frío y tú sólo llevas esa estúpida playerita que dice SMN.

Los soldados te forman en dos grupos: Los que han terminado la preparatoria y lo que no.

Los que habíamos terminado la preparatoria, fuimos llevados a un lugar aparte y sin distinción se nos asignó una escuela dentro del rango de la ciudad.

Para desventura mía, me tocó una escuela que queda cerca de la chingada (ya ven que la chingada está bien lejos, pues esta escuela está por ahí). No sé, supongo que el sargento que me mandó hasta allá quería que visitara a su puta madre que imagino que ha de vivir por allá.

El punto, es que hacía como una hora veinte minutos cada que iba hacia allá.

Pues bien, no estaba tan mal, sólo tenía que soportar la ignorancia de algunas personas durante 48 semanas y listo. Pero, claro, nada es tan fácil en este mundo…

Para comenzar, se suponía que sólo debíamos ir a dar clases los sábados, pero, la encargada del servicio del INEA (que espero que Dios la tenga en el culo del diablo) salió con su arrancada de que también debíamos reclutar personas. O sea, además de dar clases los sábados, debíamos buscar y lograr que al menos 5 personas fueran a terminar sus estudios. ¿Tienen la remota idea de lo difícil que es eso?

… A la gente le gusta ser ignorante. La gente ignorante y la gente loca son las únicas personas en verdad felices. Por esta razón, fue complicado lograr esto.

Ok, imaginé que sería algo más fácil. Pero, aún no terminaba… aparte de los sábados, tenía que ir cada Miércoles a “reportar” mis avances en cuanto al reclutamiento de analfabetas. O sea, debía dejar de hacer mis tareas, jugar mis videojuegos, darle sus pataditas a desconocidos en las maquinitas y fornicar con mi novia para ir al servicio militar. Además, como si eso no fuera suficiente, los últimos sábados de cada mes a otra escuela para que los soldados nos dieran alguna instrucción militar.

Lo patético de esto, es que la única instrucción militar que obtuve, es como recoger basura con las manos. Y vaya que lo aprendí bien, ya que mis aburridos y retrasados compañeros del servicio tuvimos que recoger basura cerca de 3 horas.

Pasaron ciento de cosas más. Tuvimos que estar esperando poco más de 5 horas para hacer una valla humana para un asqueroso desfile de 25 minutos.

Pero, al fin y después del año mas largo de mi vida, conseguí la cartilla liberada.

No se quien inventó el SMN, pero una cosa es cierta:

El gobierno gasta más dinero en el SMN que los beneficios que el país recibe.

3 Personas con IQ alto han comentado:

dio dijo...

y no olvidar que si algun soldado raso de 2 nivel se le incha dejarte bajo el sol dandote instrucciones de lo guey que eres para marchar mientras el comadamente se refigia en la sombra ademas, en ese tioempo descubri que posiblemente un requisito para ser aceptado es de ser moreno por que a como circularon los de ese tipo

Sandra Lara dijo...

JEJE... ME IMAGINO LO DIFÍCIL QUE FUE CONVENCER A ESAS PERSONAS...

Anónimo dijo...

ja ja ja pobre tio.... bien.... uno que es remiso... total... a kien le va y a kien le viene ?....mmmm... recuerda que todo esfuerzo merece una recompensa y como tal la tuya, haciendo referencia a dio es que estes mas prieto que un aguacate y que tengas un chingo de sex appeal !!!! genial no ??

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