domingo, enero 20, 2008

Septuagésimo primero - PWNED -

Saludos querido y teórico lector. Se han sucedido sonoros días desde la última vez que postée por aquí. Y eso se debía, básicamente a que no tenía ningún tema para hablar. Ya saben, el salir de la escuela y no tener de quién burlarte no es saludable para las personas que escribimos un blog.

Pero bueno, como sea, ya tengo uno y aunque no será tan imaginativo como los demás, pu’s ya de perdido es algo.

Con enclenque gusto y considerables dolores, te presento:


Teh Dib patinador

Las rodilleras y el casco se venden por separado

Comenzando con el 2008, y aprovechando que es fin de semana, decido suspender por algunas horas mi hobby mediático pajero y cambiar un hobby menos mediático y ciertamente nada pajero, y de esta manera, aprovechar los patines que recién adquirí.
Así que me levanto a las 08:00 y a las 09:00 llego a la pista que patinaje que tendrá el honor de verme revivir mis glorias pasadas.

Cuándo era joven; muy joven de hecho (cuando Santa Claus era ese bonachón regordete y no el gordo bastardo que es ahora que ya crecí) recibí como regalo de navidad unos patines.
Emocionado, mientras aprendía a patinar, sufrí caídas un par de veces y luego me transformé en una máquina de patinaje. Con mi esbelta compostura y mis piernas fuertes, alcanzaba velocidades considerables y ciertamente peligrosas para un niño de mi edad, en especial ya que no traía ninguna especie de protección corporal. Utilizaba el estacionamiento que está cerca de mi casa para tomar velocidades obscenas y realizar acrobacias medianamente interesantes.

Pasó el tiempo y mis pies crecieron. Los patines dejaron de serme útiles y olvidé durante muchos años el gusto por ese deporte.

Pero ahora, he vuelto. Mejorado y con nuevos bríos. Desafortunadamente, también más alto y pesado.

Comienzo - para calentar - con tres vueltas a la pista de patinaje a velocidades considerables. Luego, hago una o dos flexiones y comienzo a patinar de verdad. Tomo mucha velocidad, hago un salto y doy una media vuelta en el aire. Caigo en un solo patín y sin disminuir un solo metro sobre segundo mi velocidad, giro intempestivamente sobre mi eje para tomar de nuevo la pista por su eje mayor. Realizo con sutileza, pero al mismo tiempo con fuerza y destreza giros peligrosos en los que doy vueltas sobre mis patines. Arranco, freno, giro, doy un salto en el aire levanto mis pies y caigo sobre mis patines suavemente. Me detengo, observo a los espectadores sublimados por mi actuación y todo eso, mientras en mi celular suena la canción de Para Elisa.

O al menos, así imaginaba que sería la primera vez que fui a patinar este año.

No obstante, los años me han hecho, grande, tonto y lento.

Primeramente, me pongo mis patines (unos muy bonitos, por cierto, que muestro a continuación)


Y veo con desagrado que la pista tiene una longitud más o menos considerable:

M’kay, bueno. Qué se le va a hacer. Solo le doy unas vueltas y listo, digo para mis adentros. Comencemos tomando un poco de velocidad.

M’kay!

Vemos, creo recordar como se hace esto. Entro a la pista, me suelto de la barda de protección y doy un paso con el patín. Otro paso y otro paso. M’kay! Ya le agarré la onda.

Decido ir un poco más rápido y en eso por alguna razón, mi pie se desliza y estoy a punto de caer pesadamente… rápidamente apoyo mi peso sobre el otro patín y conservo el balance. Afortunadamente no me caí.

Ok, Ok. Me equivoqué. Es más difícil patinar de lo que recordaba. Bueno, no pasa nada. Algunos minutos y lo dominaré como cuando era pequeño.

A lo lejos, veo a una señora patinando. Ya es una señora más o menos madura… unos 35 años. Está acompañada de sus dos hijos. Un niño como de 5 años y una niña como de 4 años. La señora también parece estar batallando para controlar sus patines. Los niños, aprovechando que son de esos tenis con patines, se la pasan de lo lindo deslizándose a lo largo de la pista.

Recuerdo vagamente que, cuándo era niño, aprendí a patinar siguiendo un algoritmo simple.

1.- Aprender a mantenerme sobre los patines.

2.- Aprender a patinar en línea recta.

3.- Aprender a frenar.

4.- Aprender a dar vuelta a la izquierda.

5.- Aprender a dar vuelta a la derecha.

6.- Patinaje de velocidad

7.- Giros rápidos sobre el suelo.

8.- Giros rápidos en el aire.

9.- Doble Toulup.

10.- Triple Toulup.

Por supuesto, únicamente llegué al paso 7.

Pero bueno, decidido a llegar al paso 10, comienzo a dominar cada uno de los pasos mencionados. Ya que podía mantenerme sobre los patines, debía comenzar a patinar en línea recta.

M’kay!

Un paso, dos, pasos, tres, pasos… eso es.

Con destreza logré acostumbrarme a los patines y ya podía patinar en línea recta. Iba de un lado a otro siguiendo el eje menor de la pista de patinaje. Llegaba a un lado, dejaba de mover los pies y por pura fricción me detenía. Le metí más velocidad y cuándo estaba cerca de la barda simplemente dejaba de patinar. Me apoyaba con la barda de contención, daba vuelta (como todo un niño, debo admitirlo) y repetía el proceso. Ya con suficiente experiencia, decidí meterle más velocidad… uno, dos pasos y luego, a aumentar considerablemente la frecuencia… cuando esta a punto de chocar contra la barda, recordé que no recordaba como frenar y me fui a estampar contra la barda en un seco y sonoro golpe que lastimó, además de mis rodillas, mis tobillos y mi abdomen, mi ego.

M’kay!

Creo que es momento de aprender a frenar.

Uno, dos pasos, agarro un poco de velocidad y trato de frenar. Recuerdo que pasó como si fuera en cámara lenta. Deslicé el patín que tiene el freno y el otro se deslizó también. Perdí el equilibrio y fui a dar sonoramente contra el suelo.

Caí tajantemente sobre mi costado y con ruidosas maldiciones, logré que tanto la señora como los niños, voltearan a verme tirado, doliéndome. Bueno, al menos serví de ejemplo para esos niños de “como no se debe patinar”.

Después, intenté saltarme algunos pasos de mi plan maestro y me fui directamente a la parte de: “Dar vuelta a la derecha”.

Graciosamente patiné durante algunos segundos, apoyé mi pie derecho y con elegancia lo hice girar mientras que con el pie izquierdo mantenía el equilibrio, hasta que en centésimas de segundo volví a besar el suelo. En esta ocasión, en lugar de maldecir sonoramente a los pervertidos dioses del patinaje, simplemente me reí por la ironía y me quedé ahí, tirado, unos segundos. Carcajeándome hasta que el dolor del golpe llegó a mi pecho y me obligó a gemir en lugar de reir.

Al notar que todavía no masterizaba eso de mantenerme sobre los patines en lugar de sobre mi trasero, decidí seguir patinando un poquito más, un poco más suavemente, solo para acostumbrarme.

Después de poco más de una hora que estuve patinando, decidí que era tiempo de regresar a mi casa.

Doliéndome como un cancer, abordé el camión que me trajo hasta mi casa y me quedé tirado en el sillón, aprendiendo una nueva lección.

Pasó una semana entera y creí que era un buen momento para regresar a patinar.

De nueva cuenta, a las 09:00 estaba en la pista, ya con mis patines listos y con el ferviente conocimiento de que no me caería de nuevo.

Sorpresivamente, me encuentro con una señorita como de 16 años que se disponía a patinar. Estaba haciendo algunas flexiones.

M’kay! Digo, prefiero estar solo, pero pu’s… no soy dueño del parque. Con inquietud volteo a ver sus patines. A diferencia de los míos, los de ellas son más pequeños, no solo en número, sino en material, y sus ruedas parecen estar mejor alineadas y ser más livianas. Similares a los de esta foto:

Mientras termino de ponerme los patines, la chava que te menciono, querido y teórico lector concluye sus flexiones y comienza a patinar. Comienza rápido, luego más rápido, y sigue aumentando la velocidad… da vueltas completas a la pista en segundos. Es un demonio en patines. Hasta me hizo recordar a Nicoletta Falcone (http://en.wikipedia.org/wiki/Inline_speed_skating).

Todo sorprendido, me hizo sentir pequeño, minúsculo, diminuto y ciertamente me dio envidia. Pero bueno, ni modo, ya me había despertado temprano, ya había viajado 45 minutos en camión y había caminado 15 minutos para llegar al lugar. Estaba decidido a patinar al menos, una hora. Con una pequeña molestia en el tobillo derecho (al que yo atribuyo las caídas de la semana anterior), comienzo a patinar.

Regreso a lo básico, patinar en línea recta, un paso a la vez. Tratando de evitar a la señorita. Digo, ciertamente podría atropellarla y no sería saludable para ninguno de los dos, pero sería especialmente desastroso para ella que mis 100 Kg. le cayeran encima cuando viaja a una velocidad del diablo.

Confiado en mi destreza como patinador novato, decido que es tiempo de volver a intentar eso de “frenar”.

Voy patinando, agarro velocidad, la disminuyo un poco por fricción y apoyo el talón suavemente en el piso.

PWNED!!!

Ronco porrazo me di en el suelo cuando no pude ni frenar, ni mantener el balance. En efecto ha de haber sido una imagen exorbitantemente graciosa para el querido y teórico lector que se encontrara ahí en ese momento, pero fue en exceso dolorosa para mi personita. De nueva cuenta, permanecí tirado unos segundos mientras me reía, pensando en lo patético de haberme caído dos veces intentando algo tan simple como frenar.

En eso, la señorita que les menciono, cordialmente se acerca a mi derrumbado cuerpo y con atención gentil me pregunta:

Señorita experta patinadora: ¿Estás bien?

Teh Dib: Creo que lo estaré.

Señorita experta patinadora: Seguro, ¿no te lastimaste nada?

Teh Dib: … … Auch… no; al menos, nada vital. Jajajajajaja

Riéndose conmigo, aunque sinceramente creo que fue más de mí que conmigo, se aleja patinando graciosamente.

Me levanto, me sacudo el polvo y comienzo a patinar con celeridad.

De nuevo, es hora de intentarlo. Paso, paso… velocidad aumentando, freno y

MADRES!!!


Justo cuando estaba perdiendo velocidad, algo me frenó intempestivamente, la inercia me llevó y volvía a aparecer hilarantemente en el suelo.

De nuevo me caí. Sólo hay una palabra que puede definir esto:

ASOPOOOTAMADRE!!!

No chingues, tres veces he intentado frenar y las tres veces terminé planchado en el suelo.

Sigo en lo mío al levantarme, observo atentamente el proceso de frenado de la chava. Es exactamente igual al que yo hago. Solo que en ella se veía elegante y estoy seguro de que conmigo se ve poco menos que obsceno.

Luego, llega un chavo acompañado de una chava. La chava se ve bastante hábil en eso de la patinada. Recorre de un lado a otro la pista, con buena velocidad y sin problema alguno. Pero el chavo está a otro nivel. No mamar, el bastardo parecía Arlo Eisenberg (http://www.youtube.com/watch?v=KAHQA-HRDQ4)

Hacía todo lo que yo quería hacer, pero mejor, más rápido y ciertamente sin caerse.

Por alguna razón, simplemente mostraron que eran bien chidos, patinaron tres o cuatro vueltas a la pista y se fueron.

Yo seguí en lo mismo. Patinaba de aquí por allá, vigilando la posición de la señorita que tan hábilmente recorría la pista. Y en eso:

Otra vez aparecí tumbado, riéndome.

Pero al fin, en una de mis constantes visitas al suelo, comprendí el porqué me caía cada que intentaba frenar o dar vuelta. Mientras que las ruedas de la señorita giraban rápidamente acompasadas con la intención de frenado, las mías simplemente se deslizaban. No ruedan como se debe y eso hace que yo también me deslice, perdiendo el equilibrio.

Putísima y se casó de blanco.

Ahora resulta que la física está en mi contra. Las ruedas de mis patines tienen un coeficiente de fricción diferente a lo recomendable, por eso, en lugar de girar, patinan…

Bueno, al menos ya se que debo comprar otras ruedas. Aunque primeramente, deberé adquirir unas muñequeras, coderas, rodilleras, casco y un seguro contra accidentes en patines.

En verdad, que ya ni la chingo.

Por cierto, antes de que pregunten, no, no tengo videos míos cayéndome. Digo, sería en verdad complicado que me filmara a mi mismo cayéndome.

Para finalizar, utilizaré una anécdota:
Cuándo en el trabajo le comenté a mi jefe que los fines de semana voy a patinar, él sorprendido me preguntó:

¿Cómo detienes 100 Kg de inercia?

La respuesta, después de muchas y dolorosas caídas:

NO PUEDES

Saludos.

P.S. En una de las caídas, creo que si me lastimé algún nervio. No puedo doblar satisfactoriamente los dedos de la mano derecha.

P.S.2 Descance en Paz: Bobby Fischer.

8 Personas con IQ alto han comentado:

Anónimo dijo...

Muy bien teh Dib, la próxima vez que vayas a patinar, espero poder acompañarte y filmar así tu experiencia jajaja, a las 9 am en el parque!!
PD. La protección es cosa de niñas, espera, la chica traía protecciones??? ;* Pando

Dib dijo...

Jajajajajajaja

Mega Mega PWNED

No. No traía. ¬¬

Anónimo dijo...

le hubieras dicho a la niña que no estabas bien y que necesitabas de su ayuda?

Muy ingenioso la foto de las monjas!

No quisiera pensar en el ridiculo que yo haria si quisiera jugar un partido de futbol, el tiempo no pasa en vano

Como pluma dijo...

jajajajajaja me encanta reirme de las desgracias ajenas.. l osote! pero admiro tu valor, yo deje de patnar a los 9 años, cuando en mis intentos fallidos de ser Laura Sanchez http://es.youtube.com/watch?v=2gGKkUViRLs&mode=related&search=
me cai en mi triple mortal al frente, y le tome un miedo a los patines, ke por las noches sentia ke me atacaban.. mañana cumplo años y mis amigos me invitaron a patinar sobre hielo.. espero no pasar verguenzas...jajaja

pd mencione ke me gustaria tener asi las piernas, aaah nunca me perdia agujetas de color de rosa, ñoña telenovela...

Dib dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

exijo nuevo post!!!!

atte

BSO

Anónimo dijo...

estas bien pendejo, haber si ya dejas de tragar

Dib dijo...

Ash!
Digo, si me vas a ofender, al menos trata de hacerlo bien ¿no?
Estás lleva acento, es una palabra aguda y termina en S.

Haber es el infinitivo del verbo Haber (doh!). Tú querías decir A ver (no quieres que haya, sino que se vea)... ¿Si entiendes la diferencia?

Queridos y teóricos lectores, si me van a ofender, al menos háganlo como se debe. Me dan más risa que coraje. Digo, a cualquiera le puede pasar un error de dedo, pero pues no mamen, usen de perdido el Word para que vean si no tienen errores ortográficos.

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